

Sé que lleváis meses pidiéndolo, pero hasta ahora no nos habíamos puesto a ello. Ya fuese por falta de fotos o por falta de tiempo no nos habíamos parado a echar la vista atrás y comparar a nuestra querida Inés con fotos de sus padres cuando eran tan enanos como ella.
La cosa no es sencilla. Hoy en día los niños tienen cientos, o más bien miles, de vídeos y fotos. Tienen su web, su twitter, sus fotos en facebook,… tienen de todo. Van a llegar a mayores con su vida perfectamente documentada. Además desde distintos puntos de vista: padres, abuelos, tíos, amigos,… Sin embargo el caso de los padres es distinto. Tenemos un puñado de fotos de recuerdo con los que tenemos que imaginar todo el resto. Así que ha sido más cuestión de sacar a Inés como estábamos nosotros que de compararnos con lo que ya teníamos de la enana.
En las fotos de arriba, la primera soy yo y la segunda es Arancha. Obviamente somos los de la izquierda. Ahora es vuestro trabajo el sacar los parecidos en cada una. Que si la cabeza es así, que si el pelo es tal, que si los ojos o que si la nariz… 🙂