
Hoy hemos empezado la búsqueda de una niñera. La baja de Arancha acaba a la vuelta de vacaciones de Navidad y encontrar una guardería para el mes de enero es imposible (los niños la dejan y empiezan a la escuela en septiembre), así que no nos queda más remedio que buscar una nounou.
Las niñeras en Francia guardan uno, dos o tres niños en su casa en función del permiso que hayan obtenido del gobierno regional. Son un poco más caras que las guarderías y hay que hacer más papeleo, pero son un buen recurso cuando en las guarderías sólo hay listas de espera y, en teoría, dan una atención más personalizada.
Inés nos ha acompañado a ver a la primera con la que hablamos, al lado de casa y recomendada por una vecina (ni más ni menos que la mujer del presidente de la comunidad). La señora muy maja, pero uno se queda raro, pensando que va a tener que dejar a otra persona a su niña durante muchos días. Ahora a seguir buscando, pero no mucho más, que por lo que cuentan pocas cogen el teléfono ya que están bastante ocupadas.
De mientras, la enana dormía en su cochecito, y como véis, bien tranquila.