Ya sólo nos quedan tres semanas en Francia e Inés está aprovechando sus últimos dÃas en casa de Marie France, su nounou, para jugar con sus amigos Thibaut, el rubito, y Samuel, el del balón de rugby. No van a llegar ni a cinco meses en casa de Marie France, pero estamos seguro que se acordará de Inés durante mucho tiempo… y para ayudar a ello, una foto de toda la tropa.
En el JardÃn Japonés de Toulouse, siete meses después. Se ve que Inés ha aprovechado bien los biberones, porque el tamaño ya no tiene nada que ver… 🙂
Ya os hablaba el otro dÃa de un bar de Toulouse al que vamos de vez en cuando a tomar el aperitivo, Le Breughel. El otro dÃa nos acompañaron Fanny, Pepe y VÃctor a tomar unas Weißbier y unos cacahuetillos.
Comprando, entre otras cosas, una lámpara nueva para la habitación de Inés en el Castorama y probando el carrito con silla para niños. Me parece que Inés aún tiene que crecer un poco para llenarla entera. O al menos para aguantarse bien 🙂
Os prometo que Inés no probó ni una gota, pero ahà la tenés brindando con un poco de Weißbier. Los paseos hasta Arnaud Bernard tienen el atractivo de un bar que se llama Le Breughel. Si fuesemos más tarde aquello serÃa impracticable, pero a las 6 de la tarde es normal encontrarse a padres con bebés o niños pequeños en el bar. Desde que se prohibió fumar en todos los bares de Francia, las familias pueden volver a tomarse una cervecilla sin que se ahoguen los niños en humo 🙂
También nos damos algún paseillo que otro por el Delicatessen los domingos por la mañana a comer unos mejillones con patatas con una cervecilla 🙂
Con esta guisa y esta sonrisa sale Inés todas las mañanas camino de la casa de su nounou Marie France. Y bien que se lo pasa con sus amiguitos Samuel y Thibaud. Nos echa de menos lo justo 🙂
Se acabó lo que se daba. Fin de vacaciones, fin de baja, fin de fiestas… fin de todo. Hoy volvemos al trabajo los papás e Inés empieza con su nounou. De momento sólo medio dÃa para ir adaptándose. Ahà la tenéis, estrenando chandal saliendo de casa a descubrir mundo.
Ya os contaremos que tal. Seguro que muy bien 🙂
Ya están aquà los otros abuelos de Inés, los paternos, y hoy, aprovechando el sábado, que hacÃa bueno y que tenÃa que estrenar el vestido que le regalaron Goretti, Alberto, Yan y Marco, los zapatitos de Aurelie y los leotardos de mama, hemos salido a dar una vuelta por el centro. Hemos coincidido con Xavi, Celine y Arthur y hasta hemos aprovechado para saludar por el festival Cinespaña, que empezó ayer. Este año la cosa está imposible para participar como voluntario 🙂
Inés muy contenta, ya véis la foto lo guapa que anda, muy tranquila todo el dÃa. Algún lloro que otro por la tarde, pero bueno, raro se hace el dÃa que no tiene sus «minutos» 🙂
Por cierto, el abuelo Carlos ha puesto un nuevo álbum en Picasa con fotos de Inés y de los paseos por Toulouse.
Hoy hemos empezado la búsqueda de una niñera. La baja de Arancha acaba a la vuelta de vacaciones de Navidad y encontrar una guarderÃa para el mes de enero es imposible (los niños la dejan y empiezan a la escuela en septiembre), asà que no nos queda más remedio que buscar una nounou.
Las niñeras en Francia guardan uno, dos o tres niños en su casa en función del permiso que hayan obtenido del gobierno regional. Son un poco más caras que las guarderÃas y hay que hacer más papeleo, pero son un buen recurso cuando en las guarderÃas sólo hay listas de espera y, en teorÃa, dan una atención más personalizada.
Inés nos ha acompañado a ver a la primera con la que hablamos, al lado de casa y recomendada por una vecina (ni más ni menos que la mujer del presidente de la comunidad). La señora muy maja, pero uno se queda raro, pensando que va a tener que dejar a otra persona a su niña durante muchos dÃas. Ahora a seguir buscando, pero no mucho más, que por lo que cuentan pocas cogen el teléfono ya que están bastante ocupadas.
De mientras, la enana dormÃa en su cochecito, y como véis, bien tranquila.
Primeros paseos de Inés por Toulouse con el super carrito que le regaló la abuela Mili. Y de paso, primer viaje de Inés en Metro… nos fuimos tan lejos que hubo que volver por el subsuelo de Toulouse.