Uno de los regalos más visibles que Inés ha tenido, al menos por lo que respecta a su desmesurado tamaño, es el oso que le regaló su tÃo Pedro. Ocupa dos o tres veces lo que ocupa Inés, y aún asÃ, le encanta jugar con él, ya sea poniendose encima o debajo del osazo…
Pues ya nos hemos quedado solos los tres. Han pasado por aquà los abuelos maternos, paternos y el tÃo Pedro. Todos se han ido ya encantados con Inés, con toneladas de fotos y con ganas de volver a verla de nuevo pronto. En seguida iremos por Santander. Mientras tanto aquà podéis ver a Inés frita refrita con su abuelo de fondo dándole al WiFi 🙂
Inés celebrando su cumplemeses con su tÃo Pedro que anda por aquà unos dÃas visitando a su sobrina (bueno, y de paso a los padres también).
Bueno, pues for fin llegó el sábado. La semana ha sido de lo más ajetreada, con los abuelos Carlos y Mili por aquà hasta el jueves y con la llegada del tÃo Pedro ayer por la tarde. Hoy tenemos buen tiempo e Inés ha dormido bien (más le vale, después de casi no dormir nada ayer durante el dÃa), asà que después de comer habrá que aprovechar para ir a dar una vuelta con el centro los cuatro.
Inés cada dÃa está más despierta. Ya nos empieza a deleitar con sus primeros «Â¡Ah!» y le van saliendo más sonrisillas. Y las primeras ropitas ya empiezan a quedarle pequeñas…