Inés sigue por Santander y yo aquà echando de menos a ella y a su mamá (aunque enseguida voy para allá). Esta semana está mano a mano con su prima Laura y su tÃa Bea. Ahà están las dos listas para un paseo por La Magdalena con el regalo de Bruno y su mujer, conserjes de la urbanización de los abuelos.
Lo más gracioso es que los peluches tienen cierto aire a sus dueñas. No me digáis que no. Yo me he pasado un buen rato riéndome viendo esta foto 🙂