Tarde de domingo de cumpleaños, 34 ya, en casa, de sofá y de tranquilidad. Pero Inés anda con ganas de jugar… y de gritar. Y de paso de hacer un poco el indio. Y parece que le ha cogido gusto 🙂
Después de la nounou y antes del baño y el biberón siempre hay tiempo para jugar y para regalarnos unas sonrisas 🙂
Sé que lleváis meses pidiéndolo, pero hasta ahora no nos habÃamos puesto a ello. Ya fuese por falta de fotos o por falta de tiempo no nos habÃamos parado a echar la vista atrás y comparar a nuestra querida Inés con fotos de sus padres cuando eran tan enanos como ella.
La cosa no es sencilla. Hoy en dÃa los niños tienen cientos, o más bien miles, de vÃdeos y fotos. Tienen su web, su twitter, sus fotos en facebook,… tienen de todo. Van a llegar a mayores con su vida perfectamente documentada. Además desde distintos puntos de vista: padres, abuelos, tÃos, amigos,… Sin embargo el caso de los padres es distinto. Tenemos un puñado de fotos de recuerdo con los que tenemos que imaginar todo el resto. Asà que ha sido más cuestión de sacar a Inés como estábamos nosotros que de compararnos con lo que ya tenÃamos de la enana.
En las fotos de arriba, la primera soy yo y la segunda es Arancha. Obviamente somos los de la izquierda. Ahora es vuestro trabajo el sacar los parecidos en cada una. Que si la cabeza es asÃ, que si el pelo es tal, que si los ojos o que si la nariz… 🙂
Inés termina cada dÃa con la nounou a las cinco y media de la tarde. Hasta la hora de su baño, alrededor de las siete y media, tiene un par de horitas para que sus padres disfruten de ella. A veces aprovecha para echarse una siestecilla del carnero, pero otras no pierde la oportunidad de que la agasajen. Y de paso ella nos agasaja con sus sonrisas. Ahà la tenéis en vivo y en directo…
El lunes pasado Inés cumplió cuatro meses, y realmente parece que lo que ha pasado es una eternidad. Es verdad que lo digo todos los meses y me repito mucho. Pero es que ya casi ni nos acordamos del hospital, de las primeras noches en blanco o de la pelea con la subida de la leche.
Inés ya se duerme todos los dÃas entre las ocho y media y las nueve de la noche, sólo nos corta el sueño con su biberón de las cuatro de la mañana, ya sabe agarrar cosas, cada dÃa hace grititos nuevos y no para de reirse. De hecho se ha ganado a la nounou a base de risas y más risas.
¡Felicidades Inés! ¡Y sólo acabamos de empezar! 🙂
La vuelta a Francia tiene a la pobre Inés agotadita. No sólo ha sido empezar con la nounou, sino tambien una pequeña gastroenteritis que la ha tenido unos dÃas comiendo poco. Asà que estos dÃas la pobre no llega más allá de las ocho y media de la tarde. Hace un par de dÃas, mientras esperaba sentada en el sofá su último biberón del dÃa, cayó frita como una patata.
También es un alivio para los padres que caiga rendida tan bien 🙂 (aunque el biberón de las cuatro de la mañana sigue sin perdonarlo)
Se acabó lo que se daba. Fin de vacaciones, fin de baja, fin de fiestas… fin de todo. Hoy volvemos al trabajo los papás e Inés empieza con su nounou. De momento sólo medio dÃa para ir adaptándose. Ahà la tenéis, estrenando chandal saliendo de casa a descubrir mundo.
Ya os contaremos que tal. Seguro que muy bien 🙂